miércoles, junio 18, 2014
Tatuajes
viernes, enero 03, 2014
Un latido.
lunes, febrero 13, 2012
Un rayo de sol
Despertó mi hibernado corazón y durante unas horas recordó lo que es el calor.
Una caricia en la mano, un suave tacto en los dedos. Una sonrisa al bailar.
Quizás solo fue un sueño. Pero sueños asi son los que mercen la pena soñar.
viernes, julio 08, 2011
Perdón.
Sabina.
Por que quien no pide perdón , no es nunca perdonado.
Desconocido
martes, junio 28, 2011
Fantasmas
Fantasmas, fantasmas ....
martes, abril 19, 2011
Viajes en el tiempo
Como el protagonista sabe que es lo que va ha pasar, es terriblemente consciente del valor que tiene cada segundo.
La verdad es que sea por lo que sea, intuición, premonición o profecias autocumplidas, he tenido la desgracia y fortuna de poder saborear el dulce nectar de esos segundo interminables. Escasos, valiosos, dulces y amargos al mismo tiempo.
La última vez que vi con vida a mi padre, o el último cabello en mi mano ... las últimas lagrimas en un parque o la última vez que viste una sirena salir del mar.
Son esos momentos, quedan grabados, en la mente, en el corazón.
Y son como esas peliculas, en las que siempre puedes volver a vivir ese instante una y otra vez.
En la vida, a diferencia de estas peliculas, no puedes cambiar lo que pasará despues cuando vuelves a vivirlas. Pero tallan tu corazón y tu espiritu. Y te dan la capacidad de volver a ver y vivir intensamente cada segundo.
Aquel y los futuros.
martes, marzo 23, 2010
Amor entre astrónomos [EXTRMADAMENTE FRIKI Y EMPALAGOSO]
te diria que tienes la función
con deribadas más suaves
que me gustaría más integrar por partes
Si fuera físico de materiales,
te pediria el tacto de tu piel
para caracterizarlo mejor.
Si fuera meteorologo intentaría
comprender el caos de los rizos de tu pelo
Si fuera geofísico me contentaría
con estudiar los terremotos de tu corazón
Si fuera ingeniero electrónico intentaría
sacar partido de las descargas
que me dan al estar junto a tí.
Pero yo soy astrónomo.
Me gustan las estrellas eruptivas,
me gusta observar cada ricón de tu espectro.
Quiero oler cada molecula de tu aroma,
quiero admirar tus luceros, manchas, protuverancias.
Quiero perderme en tus profundidades, quiero y quiero ....
... quiero poder seguir junto a ti hasta que las supernovas nos separen.
Ella responde: Entonces será porque seamos parte de la misma estrella y además tenga más de 3 masas solares, despues de muchos miles de millones de años.
martes, febrero 27, 2007
Dejando de ser niños
Así muere la inocencia, por dejar de soñar, por dejar de crecer.
Por creer que el mundo en así y las lágrimas y los aplausos no salvarán al hada.
Y es así, pero que importa, ese hada solo vive en nuestro corazón y solo morirá cuando dejemos de ser inocentes, cuando dejemos de soñar. Cuando dejemos de mirar a las estrellas fugaces con ojos bidriosos llenos de emoción deseando... aquello que nos hace soñar despiertos en esta realidad.
domingo, diciembre 03, 2006
Érase una vez un castillo que soñaba,
Érase una vez un castillo que soñaba,
Este castillo no era como los de más, era hijo de mil y un arquitectos, moriscos, cristianos y de mil culturas más. Este castillo podría estar en cualquier punto de España, pero este castillo realmente existe y vive en el alma de cada uno de ellos.
Él aún recordaba como pequeñas hormiguitas, los hombres, subieron piedra a piedra con sudor toda una montaña antes de divisar aquella colina, ¡Cuántos mulos, yeguas y pollinos subieron la empinada cuesta! Y tras mil y un sufrimientos, azotados por las incursiones enemigas, en el tiempo que una golondrina hace su nido, se alzó majestosa aquella atalaya.
Bien lo recordaba, primero la atalaya morisca, después fue la torre del señor cristiano, más tarde el patio. Porque él era castillo más suntuoso en su época y ahora, aunque arruinado, es el único que resiste en la región.
Qué daría él por poder saludar a la torrecita que había en la loma del pueblo de al lado, de la que tantas veces antaño se había reído. Que ilusión habría sido volver a ver un caballo entrar por la muralla del pueblo.
Nuestro castillo se dedicaba todo el día en recordar y recordar, y recordando se le venia a la cabeza aquella vez en que le conquistaron, y como sin que los mismos franceses lo supieran. Él mismo abrió un poco el ala sur y apareció un pasadizo secreto y para así poder ser reconquistado.
También recordaba las grandes historias de amor que en su precioso patio de mármol tuvieron lugar, o las memorables escaladas que a algunos atrevidos llevaron al lecho de alguna perversa doncella.
Pero ya hacía tiempo en que todo aquello había pasado, y ahora sus dueños habían decidido abandonarle. La señora, (¡¡¡que horror de señora!!!), tenia la fijación de que ese castillo era frió y anticuado y que ahora la nobleza vivía toda en la capital. ¡Como si en la capital fuese haber patios labrados más bonitos que el suyo!, o ¡como si alguien fuese a preferir a las estrellas de la noche serrana a las de las huidizas estrellas de la ciudad!.
Desde luego, era algo que él no podía comprender. ¿Quién querría irse de allí? Al fin y al cabo ¿él no los protegía de las mil y una guerras que acechan el mundo?, ¿qué casa o palacio podía existir mejor que él?, que en si mismo era una obra de arte; pensaba al mirar los fantásticos lienzos y tapices que había en sus salones.
¡Aquella señora era una bruja!, no podía ser otra cosa, qué ser sino querría desearle tanto mal.
Poco a poco, aquella, le fue robando todos sus tesoros, y nuestro castillo fue cayendo en la melancolía.
Aún se contentaba viendo su patio barroco, saludando a las nubes, a la Luna y al Sol. Asomándose a sus grandes balcones. Y día a día, noche a noche, el castillo se fue aletargándose y comenzó a descuidar su aspecto.
Dejó que mil plantas entrasen en él, y que la gente le robase sus muros, piedra a piedra. A nuestro castillo ya todo le daba igual, solo vivía para mantener impoluto y a salvo su precioso patio de mármol.
Todo hacía que pensar, que este día iba ha ser como otro día cualquiera, el sol salía por el este, la luna se ponía por el oeste…. pero no iba a ser así, un extraño hombre con extraña indumentaria abrió el portalón.
¡Qué bien!- pensó nuestro amigo. Después de tanto tiempo alguien se volvía a interesar por él. Decidió impresionarle y pidió al roció que limpiase cada escultura y relieve de su patio. Aquel extraño personaje debía de adorarlo tanto que tendría que quedarse allí a vivir.
Y al entrar el humano en el patio…. Se quedo paralizado, como si su alma hubiese abandonado su cuerpo y un demonio usase ahora sus huesos. Recorrió durante una hora aquel patio, deteniéndose en cada grabado en cada figura.
El castillo maravillado, al irse el visitante quedó más que satisfecho.
Tres días más tarde sucedió
Sus suplicas se oyeron en todo el valle, y como veía que nadie venia en su ayuda decidió sacrificar su torre este lanzándola sobre aquellas bestias. Pero todo fue inútil.
Al anochecer del tercer día, ya solo quedaban columnas desnudas en su patio. La ira le arrebato
Así de puro aburrimiento nuestro castillo calló dormido profundamente….
Al principio todo era oscuridad, era la primera vez que nuestro castillo dormía ya que siempre, aunque aletargado, había estado alerta.
Un día, unos niños, se adentraron en el castillo. Al principio con miedo, pero al ver que el castillo dormía, se fueron adentrando pasito a pasito al principio, como el que acecha a una feria salvaje, pero una vez dentro perdieron el miedo.
Pronto los niños tomaron confianza y se pusieron a jugar entre sus almenas y pasadizos. Unos hacían de reyes, otros de caballeros, moros, cristianos, mosqueperros, magos y princesas. El castillo fue haciéndose el lugar preferido de juegos de la pandilla.
Al poco tiempo, el castillo abandono su oscuridad onírica para adentrarse en un mundo de color, los juegos de los niños se convirtieron en realidad dentro su mente. Otra vez veía caballeros luchando cuerpo a cuerpo entre sus almenas, princesas, brujas y hadas, doncellas, donceles…por fin conoció al gran mago Merlín y al rey Arturo, pero de pronto despertó. Aquellas visiones no eran más que el fruto de los juegos de aquellos chiquillos.
Aprendió a querer a aquellos niños que le habían enseñado a soñar y jamás permitió que les pasara nada. Cinco mil días pasaron, hasta que aquellos niños abandonaron el pueblo, pero aquellos niños le habían dado el mayor regalo, los sueños.
Ahora, ya se no aburría nunca, de cuando en cuando soñaba que era un castillo en el aire y viajaba por todos aquellos lugares que siempre soñó ver. Otras veces soñaba en ser estrella de cine, como el castillo de la cenicienta. En alguna ocasión soñó con sus padres, cuando paseaba sobre sus pasillos.
Pero si duda alguna su sueño favorito era el de ver otra vez a aquellos niños jugando entre sus almenas.
Desde entonces, solo los niños y jóvenes audaces eran admitidos en el castillo de los sueños.
Pero un día, alguien se acerco a al portaron. Parecía una persona mayor, pero….era extraño. Tenía ojos de niño. Una ráfaga de viento le empujó hacia dentro y paso a paso el niño adulto fue recorriendo cada estancia del castillo, y a cada paso una lágrima caía en su corazón. El chico parecía ver fantasmas en cada rincón. Veía cosas moverse, risas de niños.
A la salida ambos, castillo y hombre se miraron por última vez aquel día. Le a había reconocido, aquel hombre no era un hombre, era uno de los niños que crecieron entre sus paredes.
Días más tarde, volvió a verle subir la cuesta, y tras el, otros mil dragones le siguieron. Pero él sabía que esta vez todo sería distinto. Aquel niño-hombre sufría tanto como él al ver su ruina y el niño no podría hacerle daño sin repudiar su alma antes.
Los dragones se convirtieron en ángeles que repararon cada una de las heridas que el tiempo, las guerras y los desalmados le habían causado. En apenas un suspiro el mismo se sentía haber vuelto a nacer.
Ahora contaba con muchas más cosas. Una gran biblioteca donde leer y cultivarse (dentro de poco hasta las universidades tendrían que respetarle), una gran comedor lleno de suntuosas mesas y al fondo un magnifico piano de cola. Pero lo que más ilusión le hizo es sentir de nuevo gente dormir en sus entrañas.
Otros sueños aprendió, y mil parejas conoció, en aquel, su palacio por un día.
Pero algo afligía todavía al castillo dentro de toda aquella felicidad, nunca pudo dar las gracias al niño-hombre por aquel regalo tan maravilloso que le había dado. De esta manera, un día que este se dirigía a hacia sus aposentos, él entre abrió la puerta de la biblioteca, invitándole a entrar. El hombre fijo sus ojos en el hilo de luz que de la biblioteca emanaba y se decidió a entrar.
Vio, que la lumbre estaba encendida, y la luz eléctrica apagada. Sin saber porque, el hombre se dirigió a su sillón, frente a la lumbre y se dispuso a sentarse. Pero había un libro en el sillón. Un libro que nunca había visto antes, en el lomo decía…. Castillos de Leyenda. Cogió el libro por la página por la que estaba abierta y se sentó.
Comenzó a leer el libro, y vio que el capitulo hablaba de un castillo encantado. Y encantado quedó el hombre y poco a poco, página a página el libro fue robándole la conciencia y justo antes de caer en el mundo de los sueños, el castillo le susurró…
“Érase una vez un castillo que soñaba…”
Si alguna vez lees esto y despiertas en un castillo, realmente no lo leíste, sino que el castillo te habló en sueños, como a mí me pasó.
martes, octubre 31, 2006
Estrella de Mar y El tránsito de Venus
y como estrella en el firmamento quería estar.
Nadé hasta la superficie, para más arriba llegar.
Allí de noche era,
y mil estrellas me quisieron besar
mas la noche termina con el primer rayo de sol.
Sol que me sacó del sueño
rayo que tocó mi corazón
mas dulce sueño era
y despertar me costó.
Benditos rayos que tocais mi piel.
Sol que me das calor
¿donde escondiste las estrellas de mi ensoñación?
y el Sol me dijo,
-buscalas en tu corazón-.
A la noche siguiente
volvia ser estrella de mar
mas esta vez
una golondrina me quiso ayudar.
Vuela golondrina vuela
que el día esta al llegar
y al menos una
una estrella
quiero tocar.
Las estrellas, estrellas buscando están
mas solo una falta para terminar el ajuar.
La más bella,
la han de encontrar.
La estrella que falta
con el Sol danzando va.
El firmamento desesperado,
la estrella y el Sol se van a casar.
domingo, octubre 29, 2006
El Reloj
Estoy en la cama, tensando la sabana mientras oigo el carillón. ¿Por qué hoy sí y ayer no?, de qué esta hecho ese reloj cuyo sonido hiela la sangre y congela el tiempo.
La noche penetra en mis pulmones y no puedo respirar, me falta el aire. Tiro de la sabana tiritando intentando refugiarse en mi propia oscuridad. Pero el sonido penetra, el aterrador frió sube por los dedos de mis pies, por la planta, por el talón, poco a poco sigue subiendo. Siento algo, algo que no puedo describir que, que ... GONG.
La última campanada. Todo ha pasado el silencio de nuevo, solo silencio, pero un silencio cálido la noche al fin es mía y para mis sueños. Se la he robado al tiempo.
