domingo, octubre 22, 2006

El cuento que un cuento me contó(versión remix manuscrito-contado)

Hoy voy a contaros una historia que no me la contó ninguna persona, sino que fue un cuento, el que me contó como surgieron los cuentos.


Aquel cuento, en sueños, me contó como los cuentos surgieron hace, más o menos…. 2 millones de años, cuando tan solo había hombres en el mundo en una pequeña región de África.


Estaban un padre y un hijo que habían salido a cazar leones, pero tras una dura tarde de caza, se habían alejado del poblado y tuvieron que dormir bajo un árbol en medio de la sabana.


Poco a poco ambos se fueron durmiendo, a pesar de los esfuerzos del padre para no dormirse ya que temía que pudieran atacarlos en la noche. Así, el padre, en sueños, abrazó a su hijo y juntos, muy juntos pasaron la noche. Tan juntos dormían que sus cabezas, estaban una junto a la otra.


Tan juntos os digo que tenían las cabezas, que hasta las ideas de uno y del otro podían saltar de una cabeza a otra, y así, una de las ideas más traviesas, la Fantasía, saltó de la cabeza del hijo, a la cabeza del padre.


La Fantasía empezó a dar vueltas buscando más ideas, pero todas estabas muy ocupadas, la idea de león, persiguiendo a la idea de gacela, la idea del padre acariciando el pelo de la idea de Madre y así todas y cuando fantasía vio que todas las ideas la ignoraban empezó a sentirse triste y aburrida. Cuando, vio al fondo otra idea que estaba más aburrida que ella.


Fantasía se acercó poco a poco a esa extraña idea que también ignoraban las demás.


Era una idea extraña y desconocida para la fantasía, parecía una idea vieja, que suspiraba sin cesar, mirando a lo lejos, despreocupada de lo que ocurría en aquel sueño.


Fantasía se acercó sigilosamente por detrás. Y con nocturnidad y alevosía, Fantasía salto bruscamente por encima de ella y la espetó: “¡¡¡¡Buh!!!!”


¿Quien eres, por qué estas tan aburrida? – Preguntó la Fantasía


“Soy la Historia” – respondió la otra idea-“déjame que estoy intentando recordar. A ver…, esta mañana…, a ya, nos hemos levantado y…”


Y así se quedó la Fantasía, escuchando la Historia durante un rato, hasta que la Historia empezó a recordad uno de los momentos de la caza del día anterior:


H: “… y entonces el león que estaba entre los árboles, miró fijamente a la gacela, esta le vio y salió corriendo…”


F:”¡¡Qué interesante!! Y.. ¡¡que más, que más dime, qué hizo el león!!?


H:”Pues nada, sabía que no podría alcanzar a la gacela y se quedó allí quieto”


F: “¡¡ Pero que rollo!! y eso es todo lo que pasó. Yo creo que no. Yo creo que cuando el león miraba a la gacela, la hablaba y se contaron un montón de cosas y después el león conmovido por la historia de la gacela la dejó escapar. O mejor, no la dejó escapar, ellos dos habían quedado para después…”


H: “¡¡Pero que me estas contando!! no, no, no, las gacelas y los leones no hablan, ¡¡déjame que me distraes!!” y así siguió recordando la Historia. Pero la Fantasía no la dejaba en paz, y mezclaba sus recuerdos con la Fantasía y así toda la noche.


Era una estampa graciosa, la Fantasía no hacia más que dar vueltas a la Historia y la Historia intentando poner en su sitio a la Fantasía. Tras muchas horas, de tanto discutir se hicieron amigas y descubrieron que juntas se divertían mucho más.


Al despertar, la Fantasía seguía en la mente del Padre, que se dio cuenta de cómo su hijo, había despertado antes que él y estaba tiritando de miedo. Porque los ojos de un león los observaban desde la oscuridad de la sabana, pocos segundos antes de que el primer rayo de Sol tocase la tierra.


Al final no pasó nada, pero el hijo, temblaba de miedo cada vez que pensaba en los ojos del león, y por ello, el padre, pregunto a la Historia como podía quitarle el miedo a su hijo. Ella, la Historia no sabia que hacer, entonces la Fantasía que aun daba vueltas por allí le dio una Idea. Entre las dos, la Fantasía del hijo y la Historia del Padre, crearon una nueva idea, la Idea de Cuento.


A la noche siguiente el Padre, para que su hijo perdiera el miedo a los ojos del león y se durmiera le contó el cuento del El León y la Gacela y de aquella manera su hijo recuperó la Fantasía y el Padre no se durmió y tranquilo, bajo las estrellas, cuido de su hijo.


Aquella noche, había surgido una nueva idea, y eso no pasaba todos los días. Solo las estrellas la vieron nacer.


Años después, cuando el hijo era padre y el padre ya había muerto, y el hijo-padre tenia a su hijo, le contaba el mismo cuento a su hijo. Y la magia no era que él hiciera perder el miedo a su hijo, sino que cuando lo contaba, la Historia de su padre estaba otra vez con el y así de nuevo era él el que pasaba miedo en la sabana y sentía el calor del su padre. En aquellos momentos, ni la muerte les separaba y tan solo estaban, a eso, un cuento de distancia.


Con los años, milenios y milenios, la idea de cuento se multiplicó por el mundo de las ideas y de los niños, padres, madres, amigos y amantes. Pero esta historia se perdió.


Pues solo las estrellas la vieron nacer.


Una noche, dormía yo y todos mis miedos me acechaban, mi estrella bajo de los cielos y durmió conmigo y juntos, muy juntos, en sueños un cuento me contó. Y aquel cuento, me contó este cuento, que ahora yo os cuento.


Y así, ahora, otro cuento tan solo nos separa y aunque millones de kilómetros, miedos e historias nos separe. La verdadera distancia que hay entre nosotros, es esa. Tan solo un Cuento.


Para vosotros mis amigos, comparte este cuento que nos une y que mis estrellas me contaron aquella noche.


Pmisson

2 comentarios:

Carmen Rocio dijo...

Me encanto tu cuento!!!! No sabes como me engancho!!

Pmisson dijo...

Me alegro que te haya gustado. Es un cuento que estuvo rondando mi cabeza y que finalmente surgió en un momento difícil de mi vida.

Espero que los demás cuentos también te gusten.